El precio/hora de tu taller está mal calculado (y así se saca bien)
Por qué copiar la tarifa del taller de al lado te deja sin margen, cómo se calcula el precio/hora sobre horas realmente facturables y qué hacer con las horas que se pierden y nadie contabiliza.
Pregunta a cualquier tallerista de dónde ha salido su precio/hora y la respuesta casi siempre es la misma: de lo que cobraba antes, más una subida que se hizo hace unos años porque ya tocaba. Y si aprietas un poco, aparece la de verdad: de lo que cobra el de la nave de enfrente.
Es el número que multiplica todo lo que factura el taller, y es el que menos gente ha calculado.
El error de partida: dividir por las horas equivocadas
La cuenta que casi todo el mundo hace mentalmente es esta: sumo lo que me cuesta el mes, lo divido entre las horas que estamos abiertos, y ya tengo lo que necesito cobrar.
El problema es el denominador. Un mecánico contratado a 40 horas semanales no factura 40 horas semanales. Ni de lejos.
De esas 40 horas se van, cada semana y en cualquier taller del mundo:
- Los diagnósticos que no acaban en reparación
- El tiempo de mostrador atendiendo a clientes y al teléfono
- Ir a por piezas, recibir al comercial, colocar el pedido
- Los repasos y las garantías propias, que se hacen y no se cobran
- El coche desmontado esperando que el cliente conteste al presupuesto
- Limpieza, orden, papeleo
Cuando el taller mide esto de verdad —y son muy pocos los que lo miden— la proporción de horas realmente facturables sobre horas pagadas rara vez es la que el dueño creía. Ese hueco entre lo que pagas y lo que cobras es donde se evapora el margen del mes, y no aparece en ningún sitio porque no hay ninguna casilla que se llame "horas que pagué y no facturé".
Cómo se saca el número, paso a paso
La fórmula no tiene misterio. Lo difícil es ser honesto con los dos datos que la alimentan.
Precio/hora = (costes fijos del mes + coste del personal técnico + margen que quieres) ÷ horas realmente facturables del mes
Paso 1. Suma los costes fijos reales. Alquiler o hipoteca de la nave, luz —que en un taller con elevadores, compresor y cabina no es una partida menor—, seguros, gestoría, licencias de software, teléfono, la cuota del gremio, la gestión de residuos, el renting de la máquina de aire acondicionado o del equipo de diagnosis. Todo lo que pagas aunque no entre un solo coche.
Paso 2. Suma el coste real del personal técnico. No el sueldo neto: el coste de empresa completo, con Seguridad Social, pagas y vacaciones incluidas.
Paso 3. Calcula las horas facturables de verdad. Aquí está el trabajo. Coge un mes cerrado, mira las órdenes de reparación de ese mes y suma las horas de mano de obra que efectivamente facturaste. Ese es tu denominador. No las horas de convenio: las que salieron en factura.
Paso 4. Añade el margen. Este paso se olvida sistemáticamente. Cubrir costes no es ganar dinero; es empatar. El taller tiene que dejar un beneficio, y ese beneficio se decide, no se espera a ver si sale.
Un ejemplo con números redondos para ver el mecanismo: si entre fijos y personal te vas a 14.000 € al mes, y al revisar las OR ves que facturaste 260 horas de mano de obra, tu punto de equilibrio está en 54 €/hora. Cobrando 50 estás perdiendo dinero cada hora que trabajas, por muy lleno que esté el taller. Y si quieres que el taller deje un 15 %, el número que buscas ronda los 62 €.
Los números del ejemplo son inventados; el método no. Haz la cuenta con los tuyos y prepárate para una sorpresa.
La trampa de "el de enfrente cobra menos"
Es el argumento que congela las tarifas de medio sector, y tiene dos agujeros.
El primero es que no sabes su estructura de costes. Puede tener la nave en propiedad y pagada. Puede estar sin empleados. Puede llevar dos años perdiendo dinero sin saberlo, que es más frecuente de lo que parece. Copiar la tarifa de alguien cuya contabilidad no conoces es copiar un examen sin saber si el otro aprobó.
El segundo es que el cliente que elige exclusivamente por precio/hora no es tu cliente. Ese cliente se va a ir el año que viene con quien le haga 5 € menos, y por el camino te va a discutir cada línea de la factura. El taller que compite solo por tarifa acaba trabajando más horas para ganar lo mismo.
Las horas que se pierden sin que nadie las cuente
Antes de subir la tarifa merece la pena mirar el otro lado de la división, porque a veces el problema no es que cobres poco: es que facturas pocas de las horas que trabajas.
Los tres agujeros habituales:
El coche esperando conformidad. Aparece una avería oculta, llamas al cliente, salta el buzón, y el coche se queda desmontado ocupando un elevador media jornada. Esa plaza parada no se la cobras a nadie. Está desarrollado en las 48 horas de la avería oculta, pero el resumen económico es simple: cuanto antes contesta el cliente, antes vuelve a producir esa plaza.
Los trabajos que se hacen y no entran en la OR. El "ya que está, mírame esto" del cliente de siempre. Media hora que nadie apunta y que se repite cuatro veces por semana. Al mes son horas de un técnico regaladas. Si no está en la orden de reparación, no existe.
Los presupuestos que se enfrían. Un presupuesto dado el martes y contestado el viernes tiene la mitad de posibilidades que uno contestado el mismo día. Cada presupuesto perdido son horas de elevador que se quedan sin vender, y encima ya has invertido el tiempo de diagnosticar.
Tapar estos tres agujeros sube la facturación sin tocar la tarifa y sin discutir con nadie. Suele ser el camino más rápido.
Cómo se sube una tarifa sin perder la cartera
Cuando la cuenta sale y hay que subir, la forma importa tanto como la cifra.
- Avisa antes. A los clientes de flota y a los habituales se les dice con antelación. Enterarse por la factura es lo que genera la llamada enfadada.
- Sube de una vez, no a plazos. Tres subidas pequeñas en un año hacen tres veces más ruido que una.
- No la escondas en el material. Inflar el precio de las piezas para no tocar la mano de obra es la peor salida: el cliente compara referencias en internet en treinta segundos y lo que pierdes es la credibilidad de toda la factura.
- Ten preparado el porqué. No hace falta un discurso: "hemos actualizado la tarifa este año, es la primera subida desde 2024" cierra la conversación en la mayoría de los casos.
Y una comprobación incómoda pero útil: si al subir la tarifa un 10 % se te va un cliente que discutía cada factura y tardaba sesenta días en pagar, no has perdido nada. Has ganado un hueco de elevador.
Dónde encaja aquí una herramienta
Todo esto depende de un dato que la mayoría de talleres no tiene a mano: cuántas horas de mano de obra facturaste el mes pasado de verdad. Si las OR están en papel o repartidas entre una libreta y el WhatsApp, sacar ese número es una tarde de trabajo, y por eso no se saca nunca.
En FIXA las horas van en la orden de reparación desde que se abre, así que el dato sale solo: qué se facturó, en qué, y qué presupuestos se quedaron sin contestar. No calcula tu precio/hora por ti, pero te da el denominador sin que tengas que sentarte un domingo con una calculadora.
Pruébalo 14 días gratis, sin tarjeta. 49 € al mes si te quedas.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el precio/hora correcto para un taller mecánico? No existe una cifra válida para todos: depende de tus costes fijos, de tu coste de personal y, sobre todo, de cuántas horas facturas realmente al mes. Dos talleres de la misma ciudad pueden tener puntos de equilibrio muy distintos. El número que importa es el tuyo, y sale de dividir costes más margen entre horas facturables.
¿Qué son las horas facturables y en qué se diferencian de las trabajadas? Las trabajadas son las que pagas a tu técnico. Las facturables son las que acaban en una factura. La diferencia se la comen los diagnósticos que no cuajan, el mostrador, las garantías propias, los repasos y los tiempos muertos esperando piezas o respuestas del cliente.
¿Debo cobrar el diagnóstico aunque luego no repare? Es la práctica que más margen recupera y la que más miedo da. Si el diagnóstico ocupa un elevador y el tiempo de un técnico, es un servicio. Lo habitual es cobrarlo e informarlo por adelantado, descontándolo si el cliente aprueba la reparación.
¿Cada cuánto conviene revisar la tarifa? Una vez al año, con los datos del ejercicio cerrado delante. Revisarla no obliga a subirla, pero no revisarla garantiza que tarde o temprano se quede por debajo de los costes sin que te enteres.
¿Es mejor subir el precio/hora o el margen de las piezas? La mano de obra. El precio de las piezas es comparable en internet en segundos y es donde el cliente detecta antes que le están cargando de más. La mano de obra es lo que de verdad vendes y lo que nadie puede comprar en otro sitio.
¿Cómo sé cuántas horas facturé el mes pasado? Sumando las horas de mano de obra de todas las órdenes de reparación cerradas y facturadas ese mes. Si el dato no sale en una consulta, ese es el primer problema a resolver: sin denominador no hay cálculo posible.
Descarga gratis la plantilla de Orden de Reparación
En PDF, lista para imprimir y conforme al RD 1457/1986: campos legales, renuncia a presupuesto, daños preexistentes y firmas.
Te puede servir
- Cuántos clientes pierde un taller por no avisar de la ITV (y cómo evitarlo) →
- Presupuestos de taller que se aceptan a la primera: guía + qué exige la ley →
- Cómo crear órdenes de trabajo en 10 segundos con FIXA →
- WhatsApp integrado para avisar a tus clientes sin llamadas →
- Planes y precios de FIXA: 49€/mes todo incluido, sin permanencia →
¿Cansado de llevar el taller en la cabeza? Pruébalo 14 días gratis
Sin tarjeta de crédito. Sin permanencia.
Probar 14 días gratis